27
Nov

Los vehículos eléctricos pueden contribuir a la reducción de emisiones de CO2 proveniente del transporte siempre y cuando se den dos condiciones: primero, estos vehículos deben tener una eficiencia energética, del tanque a la rueda, superior a la de los convencionales; segundo, la electricidad que alimenta el vehículo debe provenir de fuentes renovables.

La primera de estas condiciones parece cumplirse en la actualidad: Los vehículos con propulsiones eléctricas son entre dos y tres veces más eficientes, del tanque a la rueda, que los híbridos de gasolina o los diesel de última generación.

La segunda condición, que depende de los impactos medioambientales del pozo a la rueda, está lejos de asegurarse puesto que depende del mix energético. Los vehículos eléctricos propulsados por electricidad procedente de la eólica o solar son claramente superiores. Pero si la electricidad proviene de centrales de carbón, entonces los híbridos tienen mejores calificaciones.

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