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Está el sector del Automóvil en una encrucijada

Written on March 17, 2010 by Ricardo Conesa in Uncategorized

Los entusiastas del automóvil y los que trabajamos en la industria somos muy proclives a pensar que el automóvil, tal como lo diseñamos, producimos y vendemos actualmente, es lo mejor y que es lo que los clientes desean y que, por tanto, no va a cambiar. Algunos los más aventurados, apostillamos, al menos, en los próximos diez años…
Pero negar las actuales señales de cambio y no valorarlas es una actitud suicida y creo que la industria debería escucharlas.
En los últimos tiempos hemos visto muchas empresas y productos consolidados durante décadas, que han sido reemplazados, no por otras marcas con productos similares, sino por empresas capaces de ofrecer una diferente manera de satisfacer las necesidades o gustos de los compradores. Kodak pensó que la gente quería fotografías. Y
la gente, como la experiencia ha demostrado, lo que quería y quiere es conservar y compartir imágenes. El formato es un límite, no una solución. Lo mismo con el fax y el correo, que sin ser lo mismo han sido reemplazos por otra manera de compartir y transmitir información, que es el email. Seguro que se nos ocurren mucho ejemplos de industrias que parecía nunca iban a cambiar y cambiaron. La industria discográfica es otro caso donde, si no perciben que la gente no quiere soportes como el cd o incluso ficheros en el disco duro, sino que la gente, salvo los coleccionistas, lo que quiere es escuchar la canción que desea y donde desea, serán sustituidos por otros.
Pero, en el automóvil, esto no va a pasar. El coche está muy arraigado en los sentimientos de los consumidores, es algo emocional y nunca habrá nada que lo sustituya…
Es posible, pero hay algunas señales que creo deberíamos considerar y valorar. El automóvil es un medio de transporte de la población, que si bien ha mejorado sus métodos y procesos, no ha sufrido cambios de concepto desde principios del siglo XX, motores de combustión interna, chasis, carrocerías de acero/chapa, distribución por concesionarios, etc.
Y la consecuencia es que, aunque nos cueste reconocerlo, el automóvil es una forma ineficiente de transporte:
• Consumo energético por kilos transportado inferior a otros medios de transporte. Necesitamos 1.500 kilos para mover 80 kilos.
• Los vehículos que consumen recursos energéticos y de todo tipo en la fabricación permanecen parados en una gran parte de su vida útil ocupando parkings, garajes y vía pública.
• Vehículos no especializados, la forma de propiedad y la estructura de los vehículos suponen coches que deben valer para todo, desde ir a por el periódico, al trabajo o a esquiar un fin de semana, con lo que, son ineficientes para alguna de las funciones y, como el comprador opta por la opción que cubre la función más exigente pero que normalmente
es la que menos se utiliza en la vida útil del coche, la mayoría del tiempo de utilización de los vehículos es ineficiente.
• Motores sobredimensionados que sólo utilizan su capacidad en contadas ocasiones y, en la mayoría de conductores, nunca.
Además, hay otros elementos de la sociedad actual que también suponen una posible amenaza para la industria del automóvil como:
• Incremento del teletrabajo y los sistemas electrónicos de comunicación, como videoconferencias, internet, etc., que reducen las necesidades de transporte.
• El comercio electrónico, que reduce los desplazamientos a los centros comerciales y las necesidades de movilidad.
• Desarrollo de los trenes de alta velocidad y vuelos low-cost que, si bien mantienen las necesidades de transporte en destino, reemplazan el uso del coche en viajes largos.
• Las limitaciones y acciones represivas indiscriminadas hacia el automóvil, implantadas en todos los países, que hacen disminuir la emoción y disfrute de conducir.
• Las restricciones al acceso y al aparcamiento en las ciudades.
• Concienciación ecológica para el ahorro de energía y disminución de las emisiones que, junto con el incremento del precio y la fiscalidad de los combustibles, reducen el uso del coche.
• Medidas gubernamentales que buscan dirigir la demanda a coches más eficientes ecológicamente, pero menos emocionales y de menores márgenes.
• Incremento de las estructuras familiares mono-parentales y disminución del número de hijos, con menos desplazamientos en coche.
Seguro que al leer esto, muchos estarán pensando: sí, pero a la gente le gustan los coches y les encanta conducir. Por supuesto que es verdad, la pregunta para mí es: ¿cuántos son ahora?, ¿cuántos en un futuro próximo? Y si no pensamos en alternativas que conjuguen esa “emoción” con aspectos racionales y en línea con el sentido de
eficiencia y de no derroche de recursos de la sociedad, alguien vendrá y lo hará.
El vehículo eléctrico puede ser un elemento que precipite estos cambios y que propicie una modificación radical de la manera de propiedad de los vehículos, como en las experiencias de uso compartido en Israel y del Smart en USA y Alemania, vehículos eléctricos o híbridos que también provoquen una mayor especialización de los vehículos a las funciones con el uso compartido.
El coche eléctrico es probable que favorezca la aparición de nuevos fabricantes que vengan de otros sectores, como eléctricas, fabricantes de baterías, motores eléctricos, etc., desbancando a los fabricantes actuales de coches. Nuevos actores que, es posible, introduzcan nuevas formas de resolver la movilidad, la imagen y emoción de los consumidores.
Cambios, seguro que los va a haber. La pregunta es: ¿cuándo?, ¿cuánto? y ¿quién los va a provocar?

Comments

Markus Klaus March 29, 2010 - 7:48 am

Pensando en el futuro una vez leído tu artículo, creo que esta mas en el “Car Sharing” que en el coche eléctrico. Véase lo que ofrece la empresa Alemana DB (RENFE alemana)

http://www.dbcarsharing-buchung.de/kundenbuchung/process.php?proc=news_aktuell&f=3&key=afa62f1f5900caa1fd3362433cb1aa38…00000

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